Portada - Dauna

Dauna, Lo que lleva el río

Sinopsis: Dauna se atrevió a ser diferente y para defender su vocación, tomó decisiones por las que sufrió e hizo sufrir. Enfrentó las costumbres atávicas de su cultura y pagó su precio. Sin rendirse a las derrotas y pérdidas, estas las condujeron a la reconciliación y la leyenda.

Hace varios días tuve la oportunidad de conocer a Mario Crespo y Yordana Medrado, director y protagonistas de ‘Dauna, Lo que lleva el río’, respectivamente, y me comprometí con ellos a escribir este Slow Motion para ayudarles a promocionar esta película que, aún sin haberla visto, sabía que me dejaría un grato recuerdo. De lo que no tenía idea es que ese compromiso pasaría a ser un deseo, una necesidad por dar a conocer uno de los trabajos cinematográficos de producción nacional más hermosos que haya podido apreciar en mi vida.

Dauna, Lo que lleva el río
Dauna, Lo que lleva el río

‘Dauna, Lo que lleva el río’ está llena de magia, esa que sólo es posible conseguir en las comunidades indígenas más remotas, aquellas que no conocen de los desastres que el hombre blanco se plantea día a día para hacerle la guerra al mundo. Localizados en los caños del Delta del Orinoco, tan lejos de todo y llenos de tanta paz, sólo allí era posible lograr un resultado tan delicado pero al mismo tan soberbio como el que transmite esta película.

Diego Armando Salazar interpreta a un misionero que busca ayudar lo mejor posible a los waraos
Diego Armando Salazar interpreta a un misionero que busca ayudar lo mejor posible a los waraos

Lo natural es protagonista. El silencioso Orinoco siempre testigo de todos los actos y la permanente presencia de los elementos indígenas de la cultura Warao, especialmente su lenguaje, que obligó a usar subtítulos en castellano casi en la totalidad del metraje, nos ubican en otro universo, en uno en el que estamos de visita, ajenos a él, pero que encanta y envuelve a placer.

El Orinoco, eterno protagonista
El Orinoco, eterno protagonista

Para el hombre común, de ciudad, la cultura Warao es compleja. En ella la mujer tiene un papel fundamental en la familia y debe ser muy difícil querer hacer algo más. Así lo da a entender Dauna, criada con todos los elementos y costumbres de su pueblo, pero que no se conforma con encontrarle formas a las nubes y pensar que cuando sea su turno de estar casada, sea una más del montón. Ella quiere salir, conocer, estudiar; no se conforma con lo que tiene, pero tampoco olvida de dónde proviene, y eso le causa un conflicto interno con el que debe luchar día a día, encontrando refugio en los diálogos con su más fiel amigo, Joi Joi, un cunaguaro que la escucha y la entiende, o al menos eso es lo que se quiere reflejar.

Joi Joi
Joi Joi

La narración de la cinta, con innumerables saltos en tiempo y espacio, invita a conocer la vida de Dauna desde su memoria y su pensamiento. Es un viaje interno que nos traslada a diferentes momentos de su vida, desde que es una inocente niña (Francia Torres) llena de curiosidades, pasando por la adolescente (Tibisay Torres) llena de miedos pero convencida de que puede ir más allá, llegando a la mujer (Yordana Medrano, interpretación principal) que se vence a sí misma, y terminando en la señora de tercera edad (Teresa Farrera) que refleja en sus ojos el orgullo y satisfacción de una vida plena, a pesar de la gran cantidad de dificultades por las que debió pasar.

Francia Torres, Dauna niña
Francia Torres, Dauna niña
Tibisay Torres, Dauna adolescente
Tibisay Torres, Dauna adolescente
Yordana Medrano, Dauna adulta
Yordana Medrano, Dauna adulta
Teresa Farrera, Dauna victoriosa al final de su vida
Teresa Farrera, Dauna victoriosa al final de su vida

En cada época conocemos a fondo la forma de vivir de los waraos, cada uno en lo suyo, desempeñando su rol, unos pescando, otros tejiendo, viviendo su vida normal, con la que son felices, o es lo que les corresponde y ya. La intervención de los criollos es inevitable, y aunque sea de buena voluntad, altera el orden normal de las cosas. Dauna es curiosa y quiere aprender. Ya siendo adulta conoce el amor, un hombre de su pueblo, Tarcisio (Eddie Gómez), que le prometió matrimonio cuando eran niños, en una de las escenas más tiernas. Él la ama con todo su ser, pero en definitiva no la entiende. En esas circunstancias no hay final feliz posible.

Dauna y Tarcisio, el amor termina marcado por la tragedia
Dauna y Tarcisio, el amor termina marcado por la tragedia

‘Dauna, Lo que lleva el río’ es una película para sentarse a disfrutar en todo su esplendor y dejarse llevar por su magia. La fotografía es espléndida, delicada, que hace volar la imaginación de cualquiera. La música te relaja. Las animaciones creadas para entender la forma de mirar a través de los indígenas logran su objetivo. No hay detalle que no valga la pena apreciar.

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Ahí lo tienen, ‘Dauna, Lo que lleva el río’ en Slow Motion.

A favor:

  • El casting casi al 100% conformado por hombres y mujeres de la etnia warao no sólo te hace sentir como si fuese algo real; se siente real.
  • El claro mensaje de lucha por la igualdad de género y respeto a las culturas indígenas. ¡Bravo por eso!

En contra:

  • La dificultad que podrían tener muchos espectadores para entender una historia tan hermosa. No es culpa de la película, es culpa de la gente que no sabe apreciar el buen arte en una apuesta tan compleja de concretar. Es una lástima que hayan personas que no llegan hasta los créditos, definitivamente una muestra de poca inteligencia.

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