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El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos (The Hobbit: The Battle of the Five Armies)

Sinopsis: Después de haber recuperado el reino del Dragón Smaug en la montaña, la Compañía ha desencadenado, sin querer, una potencia maligna. Un Smaug enfurecido vuela hacia la Ciudad del Lago para acabar con cualquier resto de vida. Obsesionado con las enormes riquezas en su poder, el rey enano Thorin se vuelve codicioso, mientras Bilbo intenta hacerle entrar en razón haciendo algo desesperado y peligroso. Pero hay aún mayores peligros por delante.

Peter Jackson presenta el capítulo final de la segunda trilogía que se atrevió a adaptar cinematográficamente de la obra de J. R. R. Tolkien: ‘El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos’. Para los no entendidos en la materia, es necesario aclarar que es la menos fiel de todas las películas ambientadas en la obra original, ya que se va un poco más allá, hacia un enlace con El Señor de los Anillos, tomando en cuenta que Jackson no sólo adapta sino que inventa, y así se arriesga no sólo a tener éxito, como pasó con la primera trilogía, sino también a no tenerlo tan fácilmente.

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Richard Armitage interpretando de gran manera a Thorin, Rey de los Enanos

No es difícil imaginarse lo que nos encontraremos en pantalla grande. El guión es largo, extenuante. Se trata de 144 minutos más de conocer las nuevas pruebas a las que el astuto Bilbo Bolsón (Martin Freeman) se enfrenta para evitar la guerra que inevitablemente se avecina entre enanos, elfos, hombres, orcos y otras cosas mas; básicamente esta última entrega termina siendo más de lo mismo, pero ligeramente mejor.

Bilbo (Martin Freeman) pone a prueba su intuición en la toma de decisiones que acabarán marcando el destino de todos
Bilbo (Martin Freeman) pone a prueba su intuición en la toma de decisiones que acabarán marcando el destino de todos

El gran problema de todo el embrollo argumental es que resulta sumamente complicado mantener la atención sobre TANTOS detalles al mismo tiempo, tomando en cuenta que cada personaje tiene su propia historia que adquiere protagonismo en distintos momentos del metraje, pero tarde o temprano pasan a un total segundo plano, quedan en el olvido, hasta que el montaje los retoma, para eventualmente volver a olvidarlos, hasta que por fin terminan todos, relativamente, en el mismo campo de batalla.

Thorin buscará defender el Reino de Erebor, incluso si eso significa una muerte segura
Thorin buscará defender el Reino de Erebor, incluso si eso significa una muerte segura

Pero precisamente dicha batalla es sin duda alguna el pilar fundamental de la película, el momento por el cual Jackson nos sometió a una larga trilogía que debía ser resuelta de la mejor manera que él conoce, una verdadera lucha épica repleta de efectos digitales deslumbrantes y una banda sonora excepcional, que queda genialmente adornada con otras luchas individuales que son el auténtico gancho que proporciona la emoción que el espectador estuvo esperando por taaaaaaanto tiempo.

Una legión de elfos se plantea la meta de recuperar su parte de los tesoros que permanecen en el interior de la montaña
Una legión de elfos se plantea la meta de recuperar su parte de los tesoros que permanecen en el interior de la montaña

Adicionalmente, Jackson logró algo que pienso estuvo planeando con mucha malicia, al explicar el motivo por el cual quiso inventarse al personaje de la elfa Tauriel (Evangeline Lilly), y meterla forzadamente en la historia para el cine, que resulta en un completo melodrama, junto al enano Kili, y que inevitablemente logra moverle los sentimientos a cualquiera.

Tauriel (Evangeline Lilly), la protagonista de la parte melodramática de la película
Tauriel (Evangeline Lilly), la protagonista de la parte melodramática de la película

Así mismo, debo destacar que solamente tres interpretaciones son las que merecen mi total reconocimiento. En primera instancia, Richard Armitage, como el enano Thorin, cuyo conflicto psicológico es narrado de manera soberbia; el segundo, Orlando Bloom y su todopoderoso elfo Legolas, por mucho el principal protagonista de las mejores escenas de acción, y de básicamente muchas otras en las que ni siquiera era necesario aparecer, pero sencillamente cualquier excusa es buena para mostrarlo en la pantalla; y el tercero, Luke Evans como Bardo, el cazador de dragones, y quien adquiere el liderazgo ante los hombres, con una actuación que supera con creces al fallido Drácula.

Bardo (Luke Evans) y Legolas (Orlando Bloom), dos personajes fundamentales en la película
Bardo (Luke Evans) y Legolas (Orlando Bloom), dos personajes fundamentales en la película

En resumen, el largo viaje inesperado realizado por el hobbit Bilbo Bolsón desde que se unió a la Compañía, pasando por sortear la desolación del dragón Smaug, llegó a su fin en el que, a pesar de lo extenuante que es, y siendo la menos fiel a los escrito por Tolkien, termina siendo también la mejor de las tres películas, aunque jamás lograría superar los éxitos de la primera trilogía. Se cierra el ciclo de manera muy positiva, pero simplemente no me importaría saber absolutamente más nada acerca de la Tierra Media por mucho tiempo.

Azog el Profanador (Manu Bennett) guiando a su ejército de orcos a la batalla
Azog el Profanador (Manu Bennett) guiando a su ejército de orcos a la batalla

Ahí lo tienen, ‘El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos’ en Slow Motion.

A favor:

  • Richard Armitage, en el papel de Thorin y su decadencia psicológica.
  • La solidez con que transcurren las batallas individuales.

En contra:

  • El riesgo de querer ir más allá por parte de Peter Jackson, y que le da una sobrecarga argumental a la historia, por momentos innecesaria.

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